“Si no existe la documentación,
no debería existir el proyecto.”
— La regla en Truora. Pero en la práctica, casi nunca se cumple.
Quien lo construyó tiene el contexto. Cuando se va, se va con él.
Arqueología de código para reconstruir qué hace un proyecto y por qué.
Se atascan antes de producción porque escribir la doc a mano es el trabajo que nadie hace.
Un catálogo agent-native de los proyectos de automatización.
Como Backstage — pero AI-first. Lee, entrevista y genera la documentación que faltaba.
Lee el código y le pregunta a quien lo construyó lo que no se había considerado.
Produce la documentación lista para producción — no la escribes a mano.
La doc vive junto al código y se mantiene sincronizada al commit.
El loop
De un repo a un proyecto listo para pasar la puerta de producción.
El folder cuenta la historia del proyecto. Scribe lo ingiere.
Preguntas generadas sacan a la luz el porqué y lo no considerado.
Uno para agentes (cómo), uno para personas (por qué).
Revisas, ajustas y Scribe abre el cambio sobre el repo.
Ambas viven en el repo. Complementarias — nunca duplicadas.
- Lo lee cualquier agente de IA
- Inferido del código
- Arquitectura · convenciones · modelo de datos
- Lo lee una persona, técnica o no
- Qué dolor resuelve · quién lo pidió
- El org-why lo escribe una persona
Scribe redacta el resto desde el código, pero no inventa el porqué. Si falta, el cambio se bloquea.
El repo es la fuente de verdad.
Editas en el hub, vuelve al repo como pull request — reviewable, con audit trail. El push re-indexa la caché.
Fuente de verdad: código + context/ + PROJECT.md.
Solo caché: índice + meta, re-indexada por webhook. Nunca autoritativa.
Donde lees: catálogo + doc renderizada. Editar abre un PR al repo.
Hacia el cerebro: un grafo de contexto.
Cada proyecto documentado es un nodo. Las relaciones entre ellos forman un grafo — la memoria conectada de la Task Force.
Este entregable es el primer paso hacia ese cerebro.